Con mucho… ¿acento?

OriginalPAO-UNIFICADA

Autor: José María De Benito, ‘Xema’
Fecha: 28 de Febrero de 2024
* Revisado el 09/01/2026

Con mucho… ¿acento?

 Hace un par de días, por caprichos del destino, me topé con un antiguo vídeo en homenaje al catedrático de Lengua y Literatura Española José María Pérez Orozco, en el que aparece Manu Sánchez haciendo un alegato épico en supuesta defensa del andaluz junto con algunos fragmentos de entrevistas al cátedra homenajeado.

 Sin causarme gran sorpresa, pude comprobar que Manu Sánchez se refería en todo momento al andaluz con el término acento en lugar de usar otro más correcto como dialecto, lengua o modalidad lingüística, aunque en mi opinión este último no sea del todo acertado. Y, por si fuera poco, el maestro Pérez Orozco aparece en una parte del vídeo negando que el andaluz pueda ser considerado un dialecto y, en su lugar, lo etiqueta como “un conjunto de hablas”. De sobra es conocido como este vago concepto es ampliamente utilizado por el españolismo lingüístico para negarle al andaluz la condición de lengua o dialecto bajo la falsa premisa de que existe tal heterogeneidad y disparidad entre las distintas variedades andaluzas como para poder determinar un tronco común sólido y homogéneo.

 Pero en la cuestión del “conjunto de hablas” no voy a profundizar, pues es un concepto propio del españolismo, ya que lo realmente preocupante es el término acento y cómo se ha instalado no sólo en una gran parte del pueblo andaluz sino que también dentro del andalucismo. Así que, partiendo de la definición que da la RAE sobre el término acento en su quinta acepción: Conjunto de las particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que caracterizan el habla de un país, región, ciudad, etc; voy a razonar de forma muy breve y a través de dos simples aspectos cómo este término no es correcto para referirse al andaluz como realidad lingüística.

 En primer lugar analizaré una palabra andaluza fácilmente comparable a su versión castellana. Esta palabra es yamá, que traducida al castellano sería llamada. Con este ejemplo podemos ver claramente que no estamos ante un caso de particularidad fonética, ni rítmica, ni melódica; ya que se trata de dos palabras distintas, una bisílaba y aguda frente a otra trisílaba y llana. Y es que el hecho de que podamos escribirla de manera tan distinta, incluso obviando el cambio de ⟨ll⟩ a ⟨y⟩, es una prueba bastante clara de que yamá no es el resultado de aplicar un acento a la palabra llamada; por lo que estamos ante un caso de sufijación andaluza claramente diferenciada de la castellana, es decir, que hemos entrado en una cuestión gramatical. Y al igual que ocurre con yamá tenemos muchos más casos de palabras derivadas a partir de esta regla de sufijación: xalá (chalada), pedrá (pedrada), puñalá (puñalada), roá (rodada), enteyá (dentellada), jincá (hincada), na (nada), ehgraziá (desgraciada), riá (riada), Graná (Granada), orbìá (olvidada)…

 En segundo lugar, sí el andaluz sólo fuera un acento, ¿por qué a lo largo de estos dos últimos siglos varios autores como: Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado Álvarez «Demófilo», Juan Rodríguez Mateo e, incluso, el propio Blas Infante; han escrito, usando una ortografía más o menos acertada, textos y obras en andaluz? Puesto que, a parte de ciertas particularidades fonéticas muy básicas, reflejar un acento en un texto con el alfabeto latino sería prácticamente imposible a menos que en su lugar se utilizara un alfabeto fonético como es el AFI.

 Ahora bien, lo que sí es cierto e innegable es que el andaluz no es monolítico y que consta de distintas variedades y acentos, como cualquier otra lengua, pero que derivan de un tronco común suficientemente bien definido. Así que, en conclusión, considero que usar el término acento para referirse al andaluz es otro de los grandes logros del españolismo lingüístico, cuyo objetivo es el de seguir diluyendo nuestra lengua dentro del castellano como parte de un proceso de homogeneización lingüística a nivel estatal. Por lo que estimo de suma importancia que el andalucismo vuelva a calificar al andaluz como lengua o dialecto, y que deje de asimilar y tomar como suya una terminología manifiestamente errónea a la par que perniciosa.

Autor: José María De Benito Saucedo, ‘Xema’
Fecha: 28 de Febrero de 2024
Adaptación: José María De Benito Saucedo, ‘Xema’
Norma: PAO-UNIFICADA
* Revisado el 09/01/2026

Con munxo… ¿azento?

 Jaze un par de díah, por caprixoh der dehtino, me topé con un antiguo bidio n’omaje ar catedrático’e la Lengua i Literatura Ehpañola José María Pérez Orozco, en er que apaeze’r Manu Sánchez sortando un dihcurso épico en una supuehta defensa del andalú junto con argunoh caxoh d’entrebihtah ar maehtro omenajeao.

 Sin que m’asombrara demasiao, pue comprobâ qu’er Manu Sánchez se refería’n to momento al andalú con er término azento en beh d’usâ otro mah correhto como dialehto, lengua o moalìá lingüíhtica, manque’n mi opinión ehte úrtimo no sea der to azertao. I, por si juera poco, er maehtro Pérez Orozco apaeze n’una parte der bidio negando que l’andalú puea considerarse un dialehto i, en cambio, lo etiqueta como “un cojunto d’ablah”. De sobra eh conozío como ehte ambiguo conzehto eh ampliamente utilizao por el ehpañolihmo lingüíhtico pa negalle al andalú la condizión de lengua o dialehto basándose’n la farsa premisa de qu’ai munxah diferenziah i eterojeneidá entre lah dihtintah barieaeh como pa poê determinâ un troncón común rezio i omojéneo.

 Pero’n la cuhtión der “cojunto d’ablah” no bia ajondâ, poh eh un conzehto propio del ehpañolihmo, ya que lo qu’emberdá eh procupante eh er término azento i cómo a arraigao no sólo n’una parte grande der pueblo andalú sino que tamién endentro del andaluzihmo. Asín que, basándonoh en la definizión que da la RAE a tento’er término azento’n su quinta azezión: Conjunto de las particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que caracterizan el habla de un país, región, ciudad, etc; bia razonâ duna forma mu brebe i a trabéh de doh simpleh ahpehtoh cómo ehte término no eh correhto pa referirse al andalú como realìá lingüíhtica.

 A lo primero analizaré una palabra andaluza fázirmente comparable a la versión cahteyana suya. Ehta palabra eh yamá, que traùzía ar cahteyano sería llamada. Con ehte ponê poemoh bê claramente que no’htamoh ante un caso de particularìá fonética, ni ríhmica, ni melódica; ya que se trata de doh palabrah dihtintah, una bisílaba i agúa frente a otra trisílaba i yana. I eh qu’er jexo de que poamoh ehcribilla duna manera tan dihtinta, incluso si no se tie’n cuenta’r cambio de ⟨ll⟩ a ⟨y⟩, eh una prueba bahtante clara de que yamá no eh resurtao d’aplicâ un azento a la palabra llamada; polo qu’ehtamoh ante un caso de sufijazión andaluza claramente diferente de la cahteyana, eh dizî, qu’abemoh entrao n’una cuhtión gramaticâ. I lo mihmito qu’ocurre con yamá ocurre con munxah otrah palabrah que tamién se deriban a partî d’ehta regla de sufijazión: xalá (chalada), pedrá (pedrada), puñalá (puñalada), roá (rodada), enteyá (dentellada), jincá (hincada), na (nada), ehgraziá (desgraciada), riá (riada), Graná (Granada), orbìá (olvidada)…

 A lo segundo, si el andalú namáh que juera un azento, ¿por qué a lo largo d’ehtoh doh úrtimoh sigloh barioh autoreh como: Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado Álvarez «Demófilo», Juan Rodríguez Mateo e, incluso, er propio Blas Infante; an ehcrito, usando una ortografía mah o menoh azertá, tehtoh i obrah en andalú? Porque, jueraparte’e ziertah particularìaeh fonéticah mu básicah, reflejâ un azento n’un tehto con el arfabeto latino sería práhticamente imposible a menoh qu’en beh de ehte s’empleara un arfabeto fonético como eh el AFI.

 Ara bien, lo que sí qu’eh zierto i que no se pue negâ eh que l’andalú no’h monolítico i que cohta’e dihtintah barieaeh i azentoh, como cualihquier otra lengua, pero que deriban dun troncón común bahtante bien definío. Asín que, en conclusión, considero qu’usâ er término azento pa referirse al andalú eh otro’e loh grandeh logroh del ehpañolihmo lingüíhtico, cuyo ojetibo eh er de seguî diluyendo nuehtra lengua aentro’er cahteyano como parte dun prozeso d’omojenizazión lingüíhtica a nibê ehtatâ. Polo que creo qu’eh esenziâ qu’el andaluzihmo güerba a calificâ al andalú como lengua o dialehto, i que deje d’asimilâ i tomâ como suya una terminolojía qu’eh claramente erronia a la beh que perjudiziâ.

Andaluces en la venta de José Rico Cejudo