Er fujitibo

OriginalCastellano
Autor: José María De Benito, ‘Xema’
Idioma: Andaluz
Norma: PAO-UNIFICADA
Er fujitibo

(Microrrelato’n berso)

Mih curpableh manoh,
otabía ensangrentáh,
por er camino me guiaban
percurando d’ehcapâ.

Ya que fugazeh relumbríoh
de zerquita me seguían
como fieleh compañeroh
a lo largo’e mi juía.

Ehta benganza ehtaba
cohtándome un dijuhto
pero toítolo qu’abía jexo
mi corazón lo creía juhto.

Porqu’ese diabro mannazío
asesinó a sangre fría
a quien con toa mi arma
en er mundo yo mah quería.

Ni una ora abía pasao
ende qu’acabé con su bía
i perseguío ehtaba siendo
por pexá’e polizíah.

Pero cuando por fin iba
a librarme de toh eyoh
un bolantazo pegué
pa ebitâ un atropeyo.

Porqu’una zagaliya
en medio’e la carzá
corría trah su pelota
sin procuparse por na.

Por suerte pa la xiquiya
de milagro la’hquibé,
pero pa dehgrazia mía
contra una farola m’ehtreyé.

Entoze’n la ehcurìá
ar poco me jayé perdío,
manque una suabe luh
a mí me degorbió’r sentío.

En abriendo los ojoh
lo que diqué m’ehpantó
lah yamah me miraron
i el Infienno m’enguyó.

Autor: José María De Benito, ‘Xema’
Adaptación: José María De Benito, ‘Xema’
Idioma: Castellano
El fugitivo

(Microrrelato en verso)

Mis culpables manos,
todavía ensangrentadas,
por el camino me guiaban,
procurando escapar.

Ya que fugaces destellos
de cerca me seguían,
como fieles compañeros,
a lo largo de mi huída.

Esta venganza estaba
costándome un disgusto
pero todo lo que había hecho
mi corazón lo creía justo.

Porque ese diablo malnacido
asesinó a sangre fría
a quien con toda mi alma
en el mundo yo más quería.

No ni una hora había pasado
desde que acabé con su vida
y perseguido estaba siendo
por un sinfín de policías.

Pero cuando por fin iba
a librarme de todos ellos
un volantazo pegué
para evitar un atropello.

Porque una niña pequeña
en medio de la calzada
corría tras su pelota
sin preocuparse por nada.

Por suerte para la chiquilla
de milagro la esquivé,
pero para mi desgracia
contra una farola me estrellé.

Entonces en la oscuridad
al poco me hallé perdido,
aunque una suave luz
me devolvió el conocimiento.

Cuando abrí los ojos
lo que vi me espantó
las llamas me miraron
y el Infierno me engulló.

Velocidad del automóvil de Giacomo Balla (1913)